El trauma de la deportación

Catalina la Gran Catalina la Zarina

Chechenia se ha convertido en una zona de conflicto, no sólo en el siglo XX. Los primeros conflictos militares importantes entre rusos y chechenos se produjeron a finales del siglo XVIII. La razón de ello fueron los esfuerzos de la zarina rusa Catalina la Grande para integrar la región del Cáucaso septentrional en el imperio ruso. Los clanes chechenos individuales -conocidos como teips- se opusieron a la expansión rusa. En vano, porque en una guerra de seis años, las tropas zaristas aplastaron a los insurgentes con sangre.

El “”León de Daguestán””

La historia común de los rusos y los chechenos está marcada por prejuicios mutuos y formación mitológica. En el caso de los chechenos, la lucha armada del imán Shamil contra los rusos a mediados del siglo XIX desempeñó un papel especialmente importante en la creación de identidad.

El imán Shamil, el llamado “”León de Daguestán””, era un erudito islámico de la vecina región de Daguestán, en la costa occidental del Mar Caspio. En 1829 unió a los clanes chechenos en la lucha contra los rusos. En una guerra de treinta años, el imperio zarista desplegó 200.000 soldados, casi un tercio de todo el ejército, para derrotar a Shamil y sus seguidores.

La derrota de Shamil puso fin a la resistencia organizada durante varias décadas. Los territorios chechenos siguieron formando parte del imperio ruso y más tarde también de la Unión Soviética. Sin embargo, para muchos luchadores chechenos, Shamil es héroe y mito en estos días.

El trauma de la deportación

En la década de 1930, los chechenos reaccionaron de nuevo a la colectivización forzada de la agricultura impuesta por Stalin con resistencia armada. Sin embargo, el Ejército Rojo derrotó a la resistencia con tanques y ataques aéreos.

En febrero de 1944, Stalin había deportado a Kazajstán a casi medio millón de chechenos en vagones de ganado. La acusación: Los chechenos colaboraron con la Wehrmacht alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Decenas de miles de chechenos murieron durante el transporte de mercancías debido a la desnutrición, las enfermedades y el agotamiento. Muchos otros en la estepa kazaja. Sólo después de la muerte de Stalin y de la tímida desstalinización bajo el líder del partido soviético Nikita Khrushchev se permitió a los chechenos regresar a su patria en 1957.

Muchos chechenos que todavía viven recuerdan la deportación o nacieron en el exilio en Kazajstán. El recuerdo de la deportación es, por lo tanto, un aspecto central de la identidad chechena hoy en día””.

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